
EI capítulo que publicamos en el apartado de “Arte” responde a nuestro reconocimiento y homenaje a Ignacio Olague por su extraordinario texto dedicado al Islam y al-Andalus: “La revolución Islámica en Occidente”, obra de tal envergadura, que da pie para una nueva comprensión de la Historia del Islam y de la Historia Universal. Editado por la Fundación Juan March. Editorial Guadarrama.
La incomprensión de los acontecimientos ocurridos en España en el siglo VIII había forzosamente desfigurado la correcta interpretación de las obras de arte de la Alta Edad Media, cuya importancia y originalidad a todos impresionaban, fueran entendidos o profanos; tanto más cuanto que, salvo en Italia, en Ravena particularmente, no existían en Occidente obras arquitectónicas semejantes. Por otra parte, eran escasos los autores familiarizados con los grandes monumentos construidos en tiempos de los reyes godos y en los reinados cristianos del IX y del X. Habían sido así reducidas en gran medida las perspectivas requeridas para la comprensión de la evolución del arte en La Edad Media; lo que ha sido causa de errores flagrantes. Daremos un ejemplo: solamente en este siglo han sabido los especialistas que no era el arco de herradura un producto importado de Oriente, sino que poseía una lejanísima ascendencia en el país.
Sólo en este siglo es cuando los especialistas han sabido que el arco de herradura no fue importado de Oriente, sino que tenía una lejanisima ascendencia en nuestro país.
Eran responsables los viajeros románticos del error, que alcanzó gran difusión, según el cual habían traído los árabes en sus equipajes, cuando la invasión, un arte oriental que había surgido de repente, como un espectáculo deslumbrante creado por una varita mágica. Parecía confirmar la historia este criterio. ¿No había sido construida la Mezquita de Córdoba en algunos meses? Sabemos hoy día que no ha sido así. Las grandes obras maestras de Andalucía eran el producto de una larga evolución de conceptos aut6ctonos. Cierto, habían recibido en el curso de los siglos la influencia de oleadas diversas de inspiración oriental, en un principio bizantino, más tarde iraniano; mas esta última, reducida a motivos ornamentales, había aparecido muchos siglos después de la pretendida invasión. En una palabra, había seguido la evolución del arte en España -no podía ser de otra manera, el mismo proceso que el de las ideas. Se había producido una enorme confusión en la terminología empleada para señalar las diferentes manifestaciones artísticas de la Edad Media. Así, ciertos autores distinguen un arte “visigótico”, sin darse cuenta de que las obras de esta época no poseen ningún elemento característico que pueda ser atribuido a esta familia de germanos. Pues el hallazgo de toscas fíbulas en las tumbas de estos guerreros no era suficiente para envolver con este calificativo a las obras maestras de la época, fueran en la arquitectura, en la pintura, la escultura, las artes industriales … Ocurre lo mismo con el término desacreditado de “arte mozárabe” el cual además de haber sido empleado sin ton ni son, nada quiere decir sino que significa a veces desde el punto de vista histórico un enorme disparate. Como se ha logrado la unanimidad sobre este asunto entre autores miportantes, no creemos necesario insistir. SEGUIR LEYENDO ….




















































